Bush desafía Obama y rechaza ayudar a grandes automotrices

21 11 2008

Bush no para de cagar. Un dolar por un Hummer! increíble! (Creditos de esta noticia al final de la misma)

Son los tres colosos: Ford, Chrysler y General Motors. Se teme que esta última firma quiebre aun antes del 20 de enero, cuando asume el demócrata. Pidieron ayer un salvataje al Congreso. El gobierno se opone. Riesgo de mayor desempleo.

Compre un auto y llévese el segundo por un dólar”, dice un cartel, colgado en la entrada de una concesionaria de General Motors en Illinois donde los Hummers y las cuatro por cuatro, alineadas prolijamente unos junto a los otros, se han transformado en una de las víctimas preferidas de la recesión que padece EE.UU.

Para comprar uno de estos autos se debe contar con 30.000 a 40.000 dólares cash por la falta de crédito y un presupuesto mensual para nafta que puede llegar hasta 300 dólares. Es decir, estos autos que hasta hace sólo un año formaban parte del sueño norteamericano se han transformado ahora en parte de la pesadilla.

Con su empresa al borde de la quiebra –se asegura que caería en bancarrota antes del 20 de enero, la fecha de la inauguración del nuevo gobierno demócrata–, el poderoso presidente de General Motors, Rick Wagoner, se presentó ayer en el Senado junto con sus colegas de Ford y Chrysler, Alan Mulally y Robert Nardelli, a mendigar ayuda. El presidente electo, Barack Obama, considera que la automotriz es la espina dorsal del sector industrial estadounidense. Sostuvo que es necesario impedir que los llamados “tres grandes de Detroit” quiebren. Y está dispuesto a que se les otorguen 25.000 millones de los US$ 700.000 millones del rescate aprobado recientemente por el Congreso para limpiar de deuda incobrable a los bancos.

Pero el presidente George Bush se opone enérgicamente incluso luego de que Obama le reclamó que sostenga a esa industria en la primera reunión que sostuvieron después de las elecciones. El secretario del Tesoro, Henry Paulson, explicó ayer que “el paquete de rescate no fue concebido para ser un plan de reactivación (…) fue concebido para consolidar los fundamentos de nuestra economía al estabilizar el sistema financiero”.

Es el primer choque directo entre Obama y Bush. En su presentación ante el Congreso, Wagoner dijo que si GM, Chrysler y Ford quiebran se perderán tres millones de empleos en el primer año; el ingreso personal disminuirá en US$ 150.000 millones y el gobierno dejará de recaudar impuestos por un total de 156.000 millones. Según él, la caída de estas tres gigantescas automotrices produciría un efecto dominó sobre las cientos de empresas ligadas a la industria. “Esto va mucho más lejos que Detroit. Se trata de salvar la economía de EE.UU. de un colapso catastrófico”, dijo Wagoner. El prestigioso economista Jeffrey Sachs advirtió que si el Congreso no aprueba la ayuda la recesión en el país empeorará.

Los líderes demócratas en el Congreso están de acuerdo. “Yo apoyo los esfuerzos para ayudar a la industria, no porque sus líderes merezcan necesariamente la ayuda de los contribuyentes, pero sí para minimizar la posibilidad de un elemento desestabilizador de la economía”, dijo el senador demócrata Christopher Dodd, que preside la Comisión de Bancos. Su colega Richard Shelby, líder republicano en el comité, dijo que antes de otorgar la ayuda la Comisión debe imponer condiciones. ¿Es suficiente 25.000 millones? ¿Es éste el final o simplemente el principio de la ayuda?

De hecho, el Congreso aprobó en septiembre pasado otros 25.000 millones de dólares para que las automotrices comiencen a fabricar autos más eficientes con respecto al consumo de energía como lo hacen las compañías japonesas. Toyota lanzó recientemente el Prius, un híbrido (nafta-eléctrico) que ha tenido enorme aceptación.

La vocera de Bush, Dana Perino, dijo que el “programa de préstamos 136” del Departamento de Energía por 25.000 millones de dólares podría ser modificado para agilizar la entrega de fondos a aquellas compañías que “puedan demostrar viabilidad”. “Simplemente no creemos que debamos proveer los 25.000 millones de dólares que ya están sobre la mesa y otros 25.000 millones de dólares, a menos que las compañías nos puedan demostrar que tienen un plan a largo plazo para su viabilidad”, subrayó. Los republicanos en el Congreso están de acuerdo.

Así las cosas, parece muy difícil que el Congreso pueda aprobar algo antes de que comience el receso de Navidad.

Por: Ana Baron FUENTE: http://www.clarin.com/diario/2008/11/19/elmundo/i-01805787.htm

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One response

21 11 2008
Cristian Mejia

!Que decisión! Si la ayudan mal y si no tambien, creo que se perderian 3 millones de empleos ( directos e indirectos) luego todo eso le cae al Unenploymend (S.S.) y se arma la de pesadilla. Decisiones. Saludos.

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